SERVIR AL PROJIMO

Por: Pedro Hernández. –
Director

Representamos un país pequeño en términos territorial, pero con un corazón más grande que un continente, capaz de vencer las barreras de los sueños, y lo que nos hace grande como nación libre e independiente.
Un país que por muchos años era muy humanitaria y servicial, que tenía al prójimo en primer orden, unas de las vocaciones de servicios más alta del mundo, con una gran fe cristiana, Dios sobre todas las cosas y el amor a la patria era la llama de nuestros corazones.
Sin embargo, las ambiciones personas nos ha convertido en vanidoso, altanero y arrogante, el afán de riqueza nos ha cambiado, no importa el precio que haya que pagar para conseguirlo. Es por esto que el prójimo ha dejado de ser lo primero, como el amor a Dios.
La pérdida del temor a nuestro creador nos ha llevado a perder todo cuanto representaba vocación de servicio y solidaridad al prójimo, a nuestro hermano.
La política partidista nos ha convertido en piedra, como poca sensibilidad humana, para comprender que hay que hacer el bien, mostrar solidaridad ante las desgracias, para eso estamos hecho en cuerpo y alma.
Quienes nos gobiernan y administran nuestros bienes están llamado a ser serviles, usar el poder para hacer una buena distribución del erario público, para desaparecer el hambre y la miseria, ser solidario, ante todo.
Buscamos Poder y capital político, como parte de nuestras ambiciones o capricho, para oprimir más a los desheredados de la fortuna.
El gobernar es uno de los ejercicios públicos más difíciles, al encontrar poca solidaridad de sus conciudadanos, porque los políticos les enseñaron a recibir dádivas y hasta vender su conciencia. Es por esto que quienes nos gobiernan lo hacen desde la soledad del Poder.
Servir al prójimo sobre todas las cosas debería estar en primer plano. Por qué el que no sirve para servir no sirve para nada, luchemos por los ideales de los fundadores de nuestra nacionalidad, todavía hay tiempo de cambiar, de ser una nación rica pobremente administrada.

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