UN PRIVILEGIO

Por: Andrés Dauhajre hijo (Andy)

Economista.-/

Fue un honor y un privilegio haber prestado servicios de consultoría a la compañía brasileña Odebrecht, por lo que no tuve impedimento alguno para brindar dicho servicio porque no era funcionario público.

Los pagos realizados por Odebrecht a la empresa de su propiedad, Baker Street Financial, tienen su origen en los servicios profesionales prestados.

Quien suscribe no era en ese momento ni ha sido en los últimos 18 años funcionario público. Por tanto, no tenía impedimento alguno para proveer un servicio de consultoría privada a una empresa privada que mantenía relaciones comerciales.

 

Fue un honor y un privilegio prestar servicios de consultoría a Odebrecht, en aquel momento, la empresa global de ingeniería y construcción más grande y prestigiosa de Latinoamérica, con una nómina global de 168,000 empleados.

Al final de enero del 2014, Baker Street Financial Inc, una sociedad incorporada en febrero de 2003 en la que es su beneficiario único, y Fincastle Enterprises Ltd., filial de Odebrecht, firmaron el contrato de servicios de consultoría financiera.

Los servicios fueron prestados con eficiencia durante 2014y 2015 y que una buena parte de las opciones elaboradas fueron presentadas por la empresa líder del Consorcio al Gobierno, el cual acogió favorablemente.

En base “a mi experiencia de trabajo con expertos de organismos internacionales como el Banco Mundial, BID, FMI, PNUD, USAID y con bancos globales de inversión como JPMorgan, Morgan Stanley y Goldman Sachs, entre otros, puedo asegurar que  el personal técnico de Odebrecht con el cual interactué durante el tiempo que presté  servicios de consultoría era de clase mundial.

La conclusión a la que llegó la firma estadounidense FTI Consulting, cuando señaló que: “basado en nuestro estudio, encontramos que Punta Catalina tiene un costo menor de aproximadamente un 6% menos que el promedio de nuestra muestra utilizada basada en otras plantas similares en Latinoamérica.

Con relación al apartamento del que se hace eco la investigación, lo compró a través de su empresa Baker Street Financial en diciembre del 2015 en New York, pagado con parte de los ahorros de más de 30 años de su ejercicio profesional.

Tres de mis hijos trabajaban en New York en ese momento y tomé la decisión de hacer esa inversión.

Debo corregir a los investigadores. No vengo de una familia prominente. Vengo de una familia de trabajo, que a la fecha acumula conmigo 112 años de trabajo intenso y que se prolongará hasta que Dios lo permita, pues la palabra retiro no aparece en el diccionario de nuestra familia.

 

 

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